viernes, 17 de enero de 2014
De Pando...
En esa aldea entrañable y galana
donde es Amable hasta el cura,
se puede saludar al Quintu
siendo el primer saludo de la mañana.
En esa aldea montañesa y tolana
con campanas y tambores por San Roque,
despiertan a los vecinos
y asustan a Valeriana.
En esa aldea devota y cristiana
hasta para tomar un vino,
se va a donde el Santu
con o sin devoción mariana.
En esa aldea clara y solana
se reconoce la nobleza.
Por el pantalón y su correa,
por su piel blanca y sana.
G. M. B.
lunes, 27 de mayo de 2013
Quince del cinco de dos mil once
Mi Ruiloba ya no es mi Ruiloba,
mi San Isidro ya no es labrador;
cambió el dalle y los bueyes
por cortacésped y motocultor.
ni hay repicar de
campanas;
los pocos que asistimos a misa
nos quedamos con las ganas.
Las ofrendas han sido exiguas;
dos abuelas no se han olvidado
y por ser tradición
antigua,
“Estos huevos ya no
son de casa”,
pensó Isidruco contrariado.
“Vienen todos con fecha impresa
y además están
caducados”.
Ya no te sacan en andas,
los danzantes en procesión;
ya no suenan las tarrañuelas
Ya no te llevan hasta el Prior,
para mostrarte sus cosechas;
ahora lo compran en Hipercor
donde les dan las cosas hechas.
No crecen judías ya en los huertos
ni tomates, alubias o patatas.
Aquí no se siega “pa seco”.
No tienen los tolanos ahora,
cuajada de maizales la mies;
la labraron con excavadora
Ya no hay rifa de Limacoles,
rastrillos, azadas o dalles.
Solo sortean plantas y flores
que adornen balcones y calles.
Pidió el Santo la palabra
al cura después del sermón;
se dirigió a todo el que allí estaba
“Tolanucos, no seáis
usureros;
no vendáis el huertucu
de güela;
se aventuran tiempos
austeros
y allí sembraréis la
habichuela.
Volved a la tierra que
os legaron
vuestros padres,
abuelos y ancestros,
que con el sudor de su
frente regaron
y abonaron con sus
cansados restos.
... y no os olvidéis de sembrar
en vuestros hijos y en
sus corazones,
el amor por Ruiloba y
conservar
su pasado y sus
tradiciones.”
Mi Ruiloba ya no es mi Ruiloba,
mi Ruiloba ya no es labradora;
pero su gente es alegre y sabia,
honrada y trabajadora.
Toni, 2011
domingo, 28 de abril de 2013
A mi pueblo
Hay en la Montaña
un bello rincón
de puente Portillo
al puente Cubón.
Por si algún detalle,
más os faltaría
del Cantu la Mesa
hasta Fuente-Fria.
¡Ruiloba querido!
que llegó la hora
presenta tu danza
y tus bailadoras.
Arrogantes mozas
bellas cantadoras
mozos aguerridos
fuertes muchachotes
que lo mismo danzan
que son bailadores.
¡Ruiloba querido!
siéntete orgulloso
que han sido elegidos
tus mozas y mozos.
¡Ruiloba del alma!
que a la Exposición
llevan a tus hijos
¡que más galardón!
¡Paisanos míos!
¡Hurra por España!
¡Hurra Santander!
¡Hurra la Montaña !
Hurra por Ruiloba
el bello rincón
del puente Portillo
al puente Cubón.
A los tocadores
Eres pequeñita y guapa
y no te enfadas jamás
simpática también eres
eres la “Reina”, ¿Qué
más?
Rubia de garbo y
hermosa
“Teresita” tu lo eres
eres una buena moza
juncal, entre las
mujeres.
Es tu cuerpo tan
derecho
como una vara de alisa
eres fina y agradable
a ti te lo digo Luisa.
En el barrio Ruilobuca
hay una linda morena
ojos garzos, buena
moza
que la llamamos
Daniela.
“Luisuca” Escalante es
simpática y risotona
cantadora ¡que bien
canta!
la tonaduca de moda.
Es “Carmina”
chiquitina
muy agradable su canto
tiene su padre y su
madre
además hija de
“Cuatro”.
Bailadoras
Guapa y alegre
muchacha
derecha y gentil
mozuca
“Honesta” dos veces es
esta alegre tolanuca.
Cual muñequita de
adorno
tu cuerpo recto y
bonito
ojos negros seductores
tu padre el Blanco,
¿Sarito?
Eloina, no es tan fina
pero una moza que es
morra
una Montañesa doble
es una buena
“Cachorra”.
Rubiuca, humilde y
guapina
es muchacha
encantadora
“Mariuca” la de
Trasierra
una buena bailadora.
Otra rubiuca muy guapa
agradable y chiquitina
en el Barrio la dejé
esta se llama
“Carmina”.
Más, que remedio me
queda
¿qué, de Remedios
decir?
que aunque cobardita
es guapa
en esto no creo
mentir.
A la Danza de las Lanzas
Vos no procedéis de
Flandes
y sí, de Flandes
vinieron
los veintidós
soldaducos
que tanto miedo
metieron.
Así este pueblo
recuerda
con vuestra danza tan
vieja
que no olvidamos jamás
que es dura nuestra
pelleja
para danzar y bailar.
Adelante mis danzantes
que con aire os vea
marchar
cual soldado veterano
al son del
carrataplán.
Concha, Pando y
Ruilobuca
el Barrio y Liandres
son
Sierra y Trasierra
también
incluyendo Tramalón.
Que hacen estas siete
aldeas
un conjunto halagador
y Ruiloba en la Montaña
resulta un bello
rincón.
de la marina en el
alto
a los “tolanos”
protege
a ella todos adoramos.
Danzantes
En Concha me encontré
un Fraile
y otro hermano más con
él
el “Fraile” es
pelotero
y el otro hermano
“Miguel”
en Pando otro
“Miguelucu”
y otra cosa que no
creo
que una aldea tan
bonita
tenga un sacristán tan
“Feo”.
Ruilobuca, que aldeuca
aquí no hay ningún
meleno
solo tres danzantes
“el Trucu”, “Garañu” y
“Bueno”.
La capital del Imperio
cinco tiene que contar
“Icho”, “Ocho”, el
“Mellizu”
“Luisucu” más
“Aguilar”.
Liandres el señoril
cuatro danzantes
completos
“Tejería”, “Danielu”
“El Linarucu” y
“Prieto”.
En Sierra la solanuca
un danzante jolgoriego
pero baila de perillas
“Serafín el
Pinturero”.
Fui a Trasierra ¡en
buena hora!
a la caza del “Rebeco”
si Daniel no me
socorre
me veo en gran
aprieto.
A Atilano recurrí
y a “Uña” fui por
favor
más todos me
abandonaron
y recurrí a Salvador.
Ensayadores
Una anciana venerable
con sangre de moza tal
que es Maria Cruz un
caudal
de alegría
incomparable.
Daniel y Fernando son
dos directores canela
han hecho que nuestra
danza
resulte una cosa
buena.
Animo pues, tolanucos
que la Danza en Barcelona
en aquel Pueblo
Español
resulte una Cosa-bona.
El autor
No es literato
solo pide un favor
que le dispensen las
faltas
de que él sólo ha sido
autor
pues sólo ha puesto en
su escrito
toda voluntad y amor.
un amor de corazón
a mi patria que es
España
amor a mi patria chica
mi Tierruca la Montaña.
Un tolanu.
Miguel Escalante, 1929
A los picayos y
danzantes en la semana montañesa en la Exposición de Barcelona
sábado, 27 de abril de 2013
Armando González Ruiz
Al verme “rechoncho”, con piernas cortas, me
he preguntado muchas veces, cómo es que aquel “peonzo” podría haber crecido
tanto, hasta 1,76, y haber practicado algunos deportes. Cuando empiezo a
obtener “visiones” de mi propia creación mental, tenía cuatro años. No pegaba
ni a los botes de tomate que había por la corralada de nuestra casa ruilobense,
ni a las piedras de las camberas de Liandres. Comía mucho. Me entretenía
llevando maiz a las gallinas. No había visto ni una pelota.
A los siete seguía rubito, bien mandado y
chutador de los botes, rompiendo los zapatos flamantes marrones con suela de
“cerdo”, mientras me trasladaba, ida y vuelta, a la escuela de Sierra, donde
demostraba que no era mal estudiante y que abusaba de ser muy independiente, un
solitario juguetón en los agujerillos donde moraban los grillos para que
salieran a la superficie a base de “pis”. Se jugaba al pañuelo, a la peonza, al
corrillo y nada a la pelota.
A los ocho años, cuando hice la primera
comunión, mi prima Teresita me compró la primera pelota de goma con la que nos
entreteníamos los tres hermanos y muchos amigos del pueblo hasta que la
rompíamos y teníamos que parchearla para seguir jugando sorteando las piedras
de nuestro “campo de fútbol” del Pilar, en nuestro pueblo de Liandres.
Comenzaba a romper las alpargatas de la
época y jugar partiditos con fuertes contusiones en las piernas que mi madre me
curaba con la “salmuera milagrosa”.
Ninguno de estos años salimos con gran
entorchado, pero lo que sí tuvimos fueron “muchas laureadas” de los
propietarios de los prados donde nos metíamos a jugar.
Atrás, Ruiloba, y a los once abriles, a
Santander. Llegaba con ideas futbolísticas. En los tres cursos que estuve en el
colegio de los Salesianos empecé a gestar mis botas de oro en el deporte de
forma ininterrumpida. Formé parte del equipo oficial de fútbol de primero de
comercio con los Maza, Balbuena, Gambarte, García, Santiago, Marquitos,
Soberón, con los que obtuve el primer triunfo de un torneo interclase, para en
el segundo año erigirme en uno de los pioneros del baloncesto en el patio de
arriba, sobre el adoquinado, y todo como consecuencia de que todas las tardes
jugaba en los Kostkas con el hermano Benito, el “secre” del distinguido padre
Vela. En la “Congre”, quedamos campeones con el equipo de Los Wallones. Lo que
más me gustaba era el fútbol. Era el “pulmones”, corría y corría sin parar.
Tenía tiempo para cualquier deporte y especialmente los bolos, quedando
impresionado de un emboque que logró desde dieciséis metros el as de entonces,
Maza.
También hacía algunas salidas en bicicleta
subiendo la Atalaya ,
pero se me daba muy mal el “escalar” y muy bien, porque no era necesario
esfuerzo, el “descender”.
En 1945, con segundo de comercio en los
Salesianos, quedando campeones de fútbol en el torneo interclases, que aún
guardo como gran reliquia. Jugaba a las damas, no lo hacía mal al ajedrez… Tres
años de bellos recuerdos, saliendo del colegio con unas ideas bonitas que me
serían básicas en mi futura vida de persona.
Ya rompía pares y pares de zapatos botas
jugando en la calle Ercilla a meter botes y “pellejos” de naranjas en las
alcantarillas, que eran nuestras porterías provisionales. Si hablasen las
alcantarillas de Tantín, Ercilla, San Celedonio, la cuesta de la Atalaya …
Y por el mar y su “navegante”, mi padre, nos
fuimos los cinco hermanos con mi madre, “la coronela”, a Bilbao. Fuimos varios
hermanos los pioneros del basket en el Colegio Santiago Apostol de las Escuelas
Cristianas. Campeones escolares en 1947, y el inicio de la época baloncestista,
aunque jugara al fútbol con la selección del colegio y entrenaba a chavales de
primero y segundo de comercio en el baloncesto. Tenía en mi interior una madera
especial de iniciador deportivo y practicante, logrando el título en baloncesto
y atletismo escolar. Fui maestrillo de “internacionales” con el tiempo, como
Urquiza y Emiliano.
Temporada 1948-49. Los cinco hermanos en el
Dobel. Unico equipo mundial oficial compuesto por cinco hermanos que son de
Santander.
Juan Etelvino, Roberto, César y Armando,
llevábamos de “calle” el baloncesto con presencia de dos mil espectadores, con
títulos, con resonancia mundial, con muchas poses fotográficas, con mucha
aceptación por las féminas, con grandes amigos montañeses como Angel Fernández,
Cámara, Bárcena, …; con giras, con partidos benéficos y con publicación en el
Guinnes. Quedó descrita una de las etapas más formativas del basket con nuestro
equipo y el desarrollo a escala nacional. La pena fue que al año siguiente nuestro
equipo se deshizo por lesiones, por dificultades de estudio, por servicios
militares, aunque cada uno seguiríamos el rumbo de otras formaciones donde se
cosecharon éxitos. Campeones de Vizcaya de Copa y un largo etc.
Servicio militar, cambio de vida, menos
deportes, oposiciones, estudios de idiomas y modesto trabajador de una pionera
empresa de transportes de películas, teniendo tiempo para jugar al fútbol en el
regional del C. D. Amorebieta y pisar San Mamés.
Metido en el mundo del deporte, era requerido
para todo, y especialmente por un gran amigo, Acosta, para ser secretario de la Federación Vizcaína
de Béisbol, en donde obtuve el primer título nacional, aunque fuese delegado
con el equipo del San Judas, en Valencia, en el año famoso de la “gripe asiática”
y de las inundaciones.
En 1955, con 22 años, era un torbellino de
actividades que me hacía multiplicarme en entrenar a equipos femeninos, dedicar
muchas horas a las retransmisiones deportivas a través de Radio Juventud de
Vizcaya, emplear gran tiempo a mis negocios deportivos, como deportista para el
comercio en lugar de comerciante para el deporte, gozar como pionero de la
primera retransmisión del baloncesto en Vizcaya, poseer voluntad y valentía
para todo.
El orgullo y la vanidad de las personas
están colocados en primera fila en la mayoría de los casos en la propia
personalidad de cada uno y no podía ser yo una rara excepción. Aún tenía mucho
que zapatear.
Ayudé en mi carrera solitaria y
desinteresada a la creación e introducción del balonmano a siete en Vizcaya,
fui nombrado presidente de la F. Vizcaína
de Patinaje, con la organización del campeonato de Europa en Bilbao, un deporte
que me había apasionado siempre y que vi el primer partido a través de un
agujero que hice en la pared de las instalaciones de Jolaseta, sin la
vigilancia de la autoridad, desarrollo en el bowling americano, patrocinador de equipos de varias
especialidades,…
Concluida la etapa vasca, en 1960 comienza
la santanderina y cántabra; me enfrentaba a un nuevo ritmo y rumbo con la
“agradable consecuencia” de que hasta el día que me casé tuvo que ver con el
deporte, por cuanto el sacerdote y amigo Uranga, que celebró nuestra ceremonia,
fue interceptado por la Vuelta
a España en Puente Arce y llegó como una hora y media más tarde a Santa
Clotilde, donde todos le esperábamos como “agua de mayo”.
Hockey sobre patines, baloncesto como
entrenador, federativo, creador de equipos como el Horno San José con las cinco
hermanas Díez Prieto, asesor del primer equipo del Bansander, presidente del
Club Hesperia, entrenador nacional de la
primera promoción, fundador de varios clubes, presidente de peñas, instaurador
del primer reglamento de competiciones de caballos, amante por los hombres
olímpicos como Javi Martínez y Luis Salgado, “ciclismo de mis amores”, donde he
hecho de todo, desde presidente de peña, organizador del Campeonato de España y
muchas pruebas, vicepresidente de la
FCC , colaborador de prensa y radio, distinciones y
distinciones y editor del “Libro de los Mundiales de Fútbol 1982” y del de los Juegos
Olímpicos, amén de coordinador del “Libro de los Bolos”, de Julio Braun.
En ratitos, viendo todos los deportes;
ayudando en lo que se puede.
Estoy en las bodas de oro de mi deporte, del
que creo que es el mío y cómo se hace.
Trabajar por el deporte es fácil decirlo,
pero cumplirlo es difícil y poco creíble que se hace por amor al arte…, el mí
arte, es por la juventud y por su desarrollo. Soy y seguiré siendo deportista
de retaguardia.
El mundo cambia que es una barbaridad. Modestamente
en el deporte no es mi lema. No he cambiado en absoluto. Aquel chico joven que
empezó sus andaduras en Ruiloba, con “caracolillos” en su pelo en sus edad
media y sin cabellera central en estos momentos, ha dejado su vida por la
familia y por deporte. Así de fuerte y sincero. Jamás me he encontrado
desilusionado. Mientras exista juventud, existirá Armando en el deporte.
Las bodas de oro están bien festejarlas,
pero lo interesante es no abandonar.
No lo haré. Mi madre, que aún vive en
Ruiloba, puede decir con toda sinceridad: “A mi hijo Armando, nadie le hará
cambiar en su idea de trabajar en la oscuridad por el deporte.”
22 de Mayo de 1994
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